9 de julio de 2010

Subida a la Cruz del Tajo

El cortado denominado "La Cruz del Tajo" sirve de telón de fondo al casco antiguo de Ubrique, elevándose en vertical sobre las casas situadas a sus pies [Foto: Alejandro Pérez Ordóñez]

Por Antonio Morales Benítez (texto y fotografías)

Sin duda uno de las imágenes identificativas de Ubrique. La de la ermita de San Antonio con la sierra al fondo coronada por una cruz, que en navidades es un estrella. La Cruz del Tajo, encima de un cortado que viene a caer sobre las últimas casas de la localidad, preside el pueblo desde mediados del siglo XVIII cuando un religioso capuchino la colocó allí tras un temporal de lluvias que habían producido estragos para proteger a la población de los desprendimentos de rocas. Hoy día para acceder allí hay que partir de uno de los miradores recientemente construidos en El Carril y continuar a través de lo que siempre hemos conocido como Ubrique el Alto. Los últimos metros son muy accidentados y hay que andarse con mucho cuidado. Pero una vez arriba, casi más cerca del cielo que de la tierra, todo este esfuerzo tiene su recompensa porque podemos disfrutar de una vista sin igual de todo el entorno ubriqueño. Se trata también de una perspectiva única para tomar conciencia de las transformaciones que ha experimentado nuestra localidad, y para ello se incluye una imagen de mediados de los años sesenta captada desde el mismo lugar.

Señalización que nos indica el acceso al mirador e inicio de la subida, en la calle del Carril. Al fondo de la imagen se ve nuestro objetivo




Mirador de la Cruz del Tajo

La Cruz del Tajo y, a la izquierda, el Salto de la Mora y el casco urbano de Ubrique






Última parte de la ascensión






























La Cruz del Tajo desde el Carril

La Cruz del Tajo desde La Plaza

La Cruz del Tajo desde la calle San Sebastián

Ubrique desde la Cruz del Tajo en la década de 1960 (arriba) y en 2010 (abajo)


Para mayor información sobre ésta y otras rutas, contactar con Paco Solano en el teléfono 645 169 546

10 de mayo de 2010

El Día de los Gamones

Gamones

Costumbre ancestral es en Ubrique la singular celebración del día 3 de mayo, conocida generalmente como el Día de la Cruz o de las Cruces, y que en nuestra localidad corresponde al Día de los Gamones. La fiesta de los Gamones o de las Candelas tiene un origen desconocido que se pierde en la noche de los tiempos, y es objeto de interés de historiadores y antropólogos que intentan, aún sin demasiados resultados, averiguar su génesis y desentrañar su simbología. El Día de los Gamones es una fiesta muy arraigada con el campo, con nuestro entorno natural, pues el protagonista indiscutible es el gamón, una planta que crece de forma natural por nuestros alrededores.

Gamón

También llamado asfodelo (Asphodelus spp.), es una planta liliácea que se extiende por el centro y sur de Europa. Los antiguos griegos creían que los Campos Elíseos estaban completamente tapizados de esta planta, y por ello las usaban en las ceremonias fúnebres. En múltiples fincas y montes de Ubrique y toda la Sierra de Cádiz se pueden encontrar matas de gamones, que en primavera desarrollan largas varas (los propiamente llamados gamones) cuyas puntas florecen. Son estas varas las que protagonizan la fiesta ubriqueña de cada 3 de mayo, por la noche. Días antes de la celebración, los ubriqueños salen al campo a recolectar gamones, pues todo aquél que quiera participar en la fiesta debe procurarse una buena cantidad de éstos (un buen haz o "jace").

Ubriqueño portando un gran "jace" (haz) de gamones

El día de la fiesta, se hacen hogueras en diversos rincones de la localidad, encendiendo la noche. Para ello, además, los niños de cada barrio han estado semanas acumulando leña y viejos enseres susceptibles de alimentar el fuego, y vigilándolos celosamente para evitar la rapiña de pandillas de otras zonas del pueblo. Tener la candela más grande también es motivo de orgullo entre los niños y no tan niños ubriqueños que organizan la fiesta de manera espontánea cada año. En estas candelas, una vez que tienen un buen porte, se introducirán los gamones, entre los rescoldos, para que se calienten. Una vez que el gamón "silba" (emite un sonido característico), debido a la ebullición de la savia en su interior, es el momento justo de sacarlo para acto seguido y sin esperar más, golpearlo fuertemente contra alguna piedra u objeto firme dispuesto a tal efecto. En ese momento de la "crujía" del gamón, éste explosiona, emitiendo una sonora detonación, cuyos ecos la sierra circundante devuelve redoblados.

Haces de gamones preparados para la "crujía"

La "Crujía de los Gamones", generalmente invocando "a la salud de fulanito" o "a la salud del día de la cruz", por ejemplo, se convierte en un gesto primigenio, vivaz y sorprendente para el foráneo, que se verá en esos momentos envuelto en la magia de una noche cálida, luminosa y explosiva, ruidosa, joven, en una palabra especial.

Candela para la "crujía" de los gamones

Complemento a las candelas y crujías de gamones era, en otros tiempos, la tradición de las coplas de columpio, juego en el que participaban las niñas, alejadas de la brutalidad masculina de los gamones.

La "crujía", "a la salud de menganito..."

Respecto a los oscuros orígenes de esta fiesta, hay quien cuenta que en principio eran los pastores en el monte los que crujían gamones para ahuyentar a los lobos lejos de los rebaños. Otra versión es la que asegura que durante la Guerra de la Independencia, ante la amenaza de que un destacamento francés entrara en la localidad, los ubriqueños aguzaron el ingenio para, con el ruído de las "crujías" hacer creer a los invasores que estaban fuertemente armados.

La magia invade la noche de los gamones en Ubrique

En cualquier caso, toda una experiencia para los sentidos del visitante, que será acogido con la hospitalidad sincera y cálida que caracteriza a los ubriqueños, para disfrutar de esta fiesta tan pegada a la tierra, tan ligada a nuestro entorno natural, como es la del Día de los Gamones. Esta celebración ha sido declarada por la Junta de Andalucía como Fiesta de Interés Turístico de Andalucía.

Los niños y jóvenes ubriqueños acarrean y almecenan leña para encender las candelas

A la hora de recolectar gamones, se recomienda cortarlos, no arrancarlos de raíz, y limpiarlos en el campo, para permitir que las semillas queden en la tierra y sigan reproduciéndose, asegurando la "cosecha" del próximo año, además de minimizar el daño al ecosistema (no hay que olvidar que el término municipal de Ubrique y otros vecinos se encuentran entre los parques naturales de la Sierra de Grazalema y de Los Alcornocales).
[Fotos: Paco Solano y Esther Carrero]


Gamones

9 de mayo de 2010

Arroyo de Campobuche


Ver Arroyo de Campobuche en un mapa más grande

El arroyo de Campobuche o río Gaduares nace en las inmediaciones de Villaluenga del Rosario (Cádiz), próximo al área recreativa de Las Covatillas. Inicia un trazado que recorre en paralelo la carretera Villaluenga-Grazalema, atravesando zonas de altiplano entre las sierras del Endrinal y Peralto. Más adelante, su recorrido virará hacia el Este para cruzar a la provincia de Málaga hasta alcanzar la fallida presa de Montejaque y ocultarse bajo el subsuelo en la enorme boca de la cueva del Hundidero. Así iniciará un recorrido subterráneo hasta volver a resurgir en la Cueva del Gato, pocos metros antes de tributar sus aguas al joven río Guadiaro. Es, por tanto, un río de la vertiente mediterránea, excepcionalmente en un entorno donde casi todos los cursos fluviales confluyen en el Guadalete y por lo tanto en el Atlántico. El paseo por las partes altas del curso del Campobuche, por tierras de Villaluenga, es una excursión sencilla y recomendable, y que en estos días nos brinda estampas sorprendentes, dada la gran cantidad de agua que presenta el cauce debido a la reciente temporada de fuertes lluvias. [Fotos: Paco Solano]


Para mayor información sobre ésta y otras rutas, contactar con Paco Solano en el teléfono 645 169 546

28 de abril de 2010

El Salto del Cabrero en primavera

Salto del CabreroRecientemente, Paco Solano ha realizado la ruta del Salto del Cabrero partiendo del sendero del Ojo del Moro, en las cercanías de Benaocaz, ascendiendo por el interior del desfiladero. Esta ruta ya la habíamos descrito en este blog anteriormente.

PeoníaEs primavera en la Sierra de Cádiz y ello nos ha permitido disfrutar de la belleza de las peonías o rosas silvestres en flor, como pueden apreciar en la galería gráfica. [Fotos: Paco Solano]




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15 de abril de 2010

Travesía Ronda-Villaluenga del Rosario

Texto y fotografías: Antonio Morales Benítez

El pasado 3 de abril de 2010 un grupo de senderistas ubriqueños, algunos de ellos miembros de la Asociación Cultural y Deportiva Tercera Escuadra, completó la travesía entre las localidades de Ronda (Málaga) y Villaluenga del Rosario (Cádiz), de unos 30 kilómetros.

Mapa de la travesía Ronda-Villaluenga (clic para ampliar)
[Fuente: Instituto de Cartografía de Andalucía]

La ruta consta de un primer tramo que, bordeando a veces el tajo de la ciudad rondeña, desciende hacia La Indiana en busca de del paso que permite atravesar la línea ferroviaria. Enlazamos en ese punto con el denominado Camino Viejo de Ronda que conduce a Montejaque. Este sendero, siempre en ascenso, hoy ha sido señalizado como GR-7, pero se trata en realidad de un antiguo camino utilizado por los "cosarios" de toda la Serranía para llevar y traer todo tipo de encargos y mensajes entre sus poblaciones de origen y Ronda. Nos enfrentamos aquí con una exigente subida de unos 4 kilómetros a través de unas tierras que en otros tiempos fueron grandes productoras de trigo y que se reflejan hoy en algunos grandes cortijos abandonados. Después de abandonar estos campos de cereales nos adentramos en otros de olivos y vegetales como esparragueras y matorral. Coronados estos cerros, si volvemos la vista atrás podemos contemplar una panorámica de Ronda. Después de llanear un rato, nos encontramos con la ermita de la Virgen de la Escarigüela pero nuestros pasos nos llevan a un nuevo camino empedrado en forma de zigzag y a una hermosa visión de Montejaque (Málaga).

La travesía urbana por esta localidad, convertida hoy en un importante centro de turismo rural y meca de la espeleología andaluza por su cercanía a los llanos y las simas del Macizo de Líbar, debe desembocar en la calle Tajo, en la parte alta del pueblo. Allí hay que tomar un carril, otra vez en ascenso, flanqueado por enormes pedregales y espectaculares formaciones calizas y en cuyos escasos claros pastorean ovejas y cabras. Después de unos 4 kilómetros nos encontramos con un paisaje de encinas y grandes llanos rodeados de montañas calizas. Se trata de unos valles alargados a unos 1.000 metros de altitud, situados entre la Sierra de Grazalema y el río Guadiaro, y conocidos como los Llanos de Líbar, rellenos de material producto de la erosión donde la principal actividad sigue siendo la ganadera. Entre unos y otros se encuentran bosques de encinas, alcornoques, quejigos y castaños. En los últimos llanos, sin duda los más imponentes, se sitúan el cortijo-refugio de Líbar y un abrevadero para el ganado. Y se nos presenta como un espacio encajonado entre montañas y casi secuestrado del mundo. Dentro de este paisaje la sensación de aislamiento es absoluta. Los arroyos aquí no tienen salida y son absorbidos por los sumideros y las grandes simas.

La salida natural para nosotros tiene que ser a través de un sendero que discurre paralelo a una alambrada y que nos conduce hasta el puerto del Correo, donde una angarilla nos permite atravesar una pared de piedra. En ese punto, donde se sitúan los límites entre las provincias de Cádiz y Málaga, recuperamos la señalización del GR-7. Se trata sin duda del tramo más accidentado por lo abrupto de un terreno de escarpes y pronunciados desniveles. Desde esas alturas se puede tener una panorámica general de las sierras del Caíllo y del Endrinal, así como de los Llanos del Republicano, hacia donde nos dirigimos, con nuevos arroyos buscando sumideros de agua que sólo se traga la tierra. Pero antes de llegar a nuestro destino tenemos que ascender por otro bosque de encinas, alcornoques y quejigos.

Finalmente, la visión en la lejanía de Villaluenga del Rosario (Cádiz) se percibe como un premio por lo que supone de superación de un reto. Si además el punto de llegada coincide con la feria del queso payoyo, uno de los indiscutibles atractivos de la localidad, la recompensa tiene que ser doble.