16 de mayo de 2014

'Agua y karst entre Ubrique y Villaluenga', el Geolodía de Cádiz 2014


El sábado 10 de mayo de 2014 tuvo lugar el Geolodía Cádiz 2014, excursión de divulgación de la Geología que organiza anualmente en todas las provincias españolas la Sociedad Geológica de España en colaboración con diversas universidades y centros de investigación (en este caso, la Universidad de Cádiz). Este año, la excursión gaditana tuvo lugar en el entorno de las poblaciones serranas de Ubrique y Villaluenga del Rosario, donde pudimos tratar diversos temas en torno al relieve kárstico y su hidrología. Los organizadores se habían puesto en contacto con quien esto escribe para ser uno de los guías científico-divulgativos de esa jornada, encárgandome de explicar las conducciones históricas de agua (qanat o acueducto subterráneo) de Villaluenga. Naturalmente, la idea me encantó, y como asistente debo decir que aprendí muchísimo sobre la geología de nuestra zona y pude estar en contacto con numerosas personas, de mi pueblo y de otros lugares, que tenemos muchos intereses en común y que podemos disfrutar reuniéndonos en torno a aquello que nos gusta: la naturaleza, el patrimonio histórico, la fotografía... En este punto, agradezco a Carlos Soto la cesión de parte de las imágenes que ilustran esta entrada.




En la Parada 1: Ángel Sánchez Bellón, profesor de la Universidad de Cádiz, hace una introducción a la geología de la zona desde el mirador de Las Cumbres. Fue la primera toma de contacto y sirvió para conocer la formación de estos terrenos de origen sedimentario, clave para entender las diferencias entre distintos tipos de suelo que se pueden observar: calizas, margas y areniscas.



Bajamos por la calzada de Las Cumbres hasta la siguiente parada. En la calle Practicante Antonio Ríos se habían producido movimientos de los materiales coluviales sobre los que se realizó la urbanización, que han afectado a elementos de la calle y edificios. Pudimos apreciar cómo el terreno había desplazado de manera importante tanto el pavimento asfaltado como la acera y todo un muro de contención que efectúa el necesario aterrazamiento sobre el que se han construido la calle y las viviendas. Es sorprendente apreciar cómo algo tan simple como disponer o no un correcto sistema de drenaje de dicho muro puede evitar o generar problemas de esta magnitud. En la calle Calzada también nos mostraron el caso de una vivienda que tenía problemas estructurales y para la que se realizó un estudio orientado a conocer las características del sustrato sobre el que se asentaba. Resultó que parte de la vivienda apoyaba sobre un bloque rocoso y el resto sobre materiales blandos del coluvial, lo que provocaba importantes diferencias en el comportamiento geológico de cada parte, generando una serie de grietas y hundimientos a la construcción que se había realizado encima. Aquí los geólogos nos explicaron los aparatos y técnicas de diagnosis que utilizan en estos casos.





Continuamos bajando hasta el manantial del Benalfil o fuente de los Nueve Caños. Allí conocimos uno de los principales manantiales de Ubrique, y Antonio Jesús García Guerrero, presidente del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos de Andalucía, comenzó a explicarnos las características del abastecimiento hídrico a la población de Ubrique a partir de estos potentes "nacimientos", como aquí los llamamos.



El Rodezno o Cornicabra es otro de los grandes manantiales ubriqueños (nos faltó por visitar el de El Algarrobal, que está más al sur, también en el casco urbano). Aquí se encuentra la principal captación de aguas para el abastecimiento de los ubriqueños en la actualidad.

La primera teniente de alcalde del Ayuntamiento de Ubrique, Pepi Gloria Pérez Puerto, y el director del I.E.S. Nuestra Señora de los Remedios, Fernando Corrales Pérez, dieron la bienvenida al grupo en este último centro educativo, donde tuvieron lugar a continuación algunas de las charlas.

David Benítez, geólogo ubriqueño, explicó la problemática de las inundaciones periódicas en el casco urbano de Ubrique mediante un modelo informático que permite hacer simulaciones y detectar las zonas de mayor riesgo. Es bien conocido por todos los vecinos de la población este peligro que sufrimos regularmente en las épocas de lluvias. Uno de los problemas de estar en una de las comarcas con mayor pluviosidad de España. Y un problema derivado sobre todo del desproporcionado y poco planificado desarrollo urbanístico desde el último tercio del siglo XX, ocupándose la vega del río Ubrique y las laderas margosas (menos permeables que las calizas y por tanto generadoras de mayores escorrentías) de Los Olivares, estando hoy en día las principales zonas comerciales y de ocio, en torno a la Avenida de España, en el entorno con mayores riesgos por inundación.



Los espeleólogos del Grupo de Montaña Alta Ruta nos explicaron sus exploraciones del sistema de la Sima de Villaluenga, donde han hecho interesantes descubrimientos. Como bien destacaron al principio de su intervención, hoy en día que parece que ya hemos explorado hasta el último rincón de la superficie terrestre, aún se pueden hacer exploraciones de espacios desconocidos en las profundidades de la tierra, sintiendo así la emoción de quien se adentra donde ningún otro ser humano ha estado antes. Precisamente en nuestra sierra contamos con numerosas cavidades, como el sistema de la Sima de Villaluenga, en el que estos exploradores han podido documentar nuevas galerías subterráneas que eran desconocidas hasta hace muy poco.


A mediodía el grupo subió a Villaluenga del Rosario. Allí el ayuntamiento de la localidad nos había cedido un edificio municipal para ofrecernos una degustación de productos gastronómicos locales, como los famosos y exquisitos quesos de leche de cabra payoya y oveja merina. Algunos patrocinadores del evento realizaron sorteos promocionales, con premios como estancias en casas rurales, y también se repartieron algunos regalos. Pero la ruta continuaba.




Por la tarde, hablé de la captación histórica de agua del qanat de Villaluenga del Rosario, complementado por Antonio Jesús García Guerrero, que explicó el abastecimiento contemporáneo de esta población, en la década de 1980. Entre los dos pudimos comprobar que este asunto siempre había sido problemático, y había requerido importantes obras de ingeniería, desde épocas históricas pasadas hasta muy recientemente. Ello es debido a que la ubicación de este pueblo en una zona alta de la sierra con materiales muy permeables provoca que el agua que cae de las precipitaciones, discurre brevemente por la superficie y muy pronto encuentra sumideros, como el de la Sima de Villaluenga, por los que filtrarse al interior terrestre y desaparecer de la vista para convertirse en cursos de agua subterráneos. Ya hace mucho que se hicieron experimentos con fluoresceína que determinaron que este agua, al cabo de varios días, acaba por aflorar en los manantiales ubriqueños de la Cornicabra y el Algarrobal. Así pues, el asentamiento de un núcleo de población en Villaluenga requería algún tipo de infraestructura que garantizase el abastecimiento de agua, y la fórmula elegida históricamente y que estuvo en uso, tras importantes reformas en el siglo XIX, es la del qanat o captación y conducción mediante una galería subterránea que presenta en superficie una serie de pozos o lumbreras alineados sobre el terreno. Tras un kilómetro de recorrido, este qanat vierte sus aguas en la fuente terminal, a la entrada del pueblo de Villaluenga junto a la ermita de San Gregorio.














Finalmente, la tarde culminó en la tantas veces citada Sima de Villaluenga, donde los espeleólogos pudieron hacer una demostración práctica de su destreza moviéndose por estos entornos rocosos así como una explicación in situ de las características de este sistema subterráneo del que ellos ya tienen documentado un respetable número de kilómetros. Un paisaje alucinante a pocos metros del pueblo de Villaluenga y a la vista del propio casco urbano, en la cabecera del gran valle formado por el sinclinal de La Manga, que comunica este pueblo con los vecinos de Benaocaz y Ubrique, y que sirvió de marco de despedida a todos, al finalizar esta entretenida actividad en torno a nuestra geología e hidrología.

Me despido, rodeado por Carlos Soto y Manuel Canto Pérez, que fueron magníficos compañeros en esta jornada del Geolodía dedicada al agua y el karst de nuestra comarca. Al fondo de la foto, como no, La Manga de Villaluenga.

Para quienes no pudieron asistir, los organizadores han editado una Geologuía que se repartió a los asistentes, y que está disponible para su descarga en PDF desde el siguiente enlace:


[Fotos: Alejandro Pérez Ordóñez y Carlos Soto]

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